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Dile «Grupo B» a un aficionado a los rallies y pensará en los años ochenta, en más de 500 caballos sobre un chasis tubular y en una época que terminó de la peor manera posible. Dile «Grupo B» a alguien que está matriculando un clásico en España y pensará en un informe técnico, una inspección y una matrícula que empieza por H.
Son dos cosas distintas que comparten nombre por pura casualidad, y la confusión aparece más a menudo de lo que parece: en foros, en anuncios de venta y en más de una conversación de feria. Merece la pena separarlas bien, porque las dos historias son interesantes por su cuenta.
El Grupo B de la FIA: cuatro años y se acabó
La Federación Internacional del Automóvil estrenó la categoría en 1982. La idea era dar libertad a los fabricantes para construir coches de competición partiendo de modelos de calle, y la libertad fue mucho mayor de lo que nadie calculó.
La clave estaba en la homologación. Para que un modelo pudiera competir bastaba con fabricar 200 unidades —una cifra ridícula frente a las que exigían otras categorías— y respetar unos pesos mínimos y unas cilindradas máximas según el tipo de motor. Fuera de eso, casi todo valía: tracción a las cuatro ruedas, motores sobrealimentados, chasis tubulares y carrocerías de fibra.
El resultado fueron coches que superaban los 500 CV y volaban por caminos de tierra, nieve y asfalto con el público apelotonado en las cunetas. Aquello duró cuatro temporadas.

La categoría se prohibió al final de 1986, después de que Henri Toivonen y su copiloto Sergio Cresto perdieran la vida en el Tour de Corse a bordo de un Lancia Delta S4.
La FIA ya tenía preparado un relevo: el Grupo S, que debía entrar en 1988 con cambios pensados en la seguridad. Nunca llegó a correr; se canceló también. De ahí que aquellos coches se quedaran congelados en el tiempo y se convirtieran en lo que son hoy: piezas de museo y de colección que aparecen en las concentraciones de históricos y levantan a la gente de la silla.

El Grupo B de la DGT: una casilla del expediente
El otro Grupo B no tiene nada de espectacular. Nace del Real Decreto 892/2024, el reglamento que regula hoy los vehículos históricos en España, y es sencillamente una de las dos vías por las que puede ir un expediente de catalogación.
El artículo 4.1 lo divide así:
- Grupo A: el vehículo cumple los treinta años de antigüedad, ya está matriculado en España y tiene la ITV en vigor.
- Grupo B: «el resto de vehículos comprendidos en el artículo 3 que no cumplan los requisitos de la letra a)». Importaciones, vehículos que llevan años dados de baja, coches que nunca se matricularon aquí.
Un expediente de Grupo B es más largo porque necesita un paso que el A no lleva: el informe técnico de un Servicio Técnico de Vehículos Históricos, un STVH. Y ese informe tiene fecha de caducidad —el artículo 9.4 le da una vigencia máxima de tres meses—, así que entre el informe y la inspección no se puede dejar pasar el tiempo tranquilamente.
A cambio, el Grupo B es el único que recibe la matrícula de vehículo histórico: la letra H seguida de cuatro cifras y tres letras. Un Grupo A se queda con la placa que ya tenía.

La coincidencia que lo explica todo
Aquí viene lo bonito del asunto. Imagina un Lancia Delta S4 auténtico, de los 200 que hubo que fabricar para homologarlo, importado y catalogado hoy en España.
Ese coche sería Grupo B en los dos sentidos a la vez: Grupo B de la FIA por lo que fue en 1986, y Grupo B de la DGT por venir de fuera y no tener matrícula española. Dos siglas idénticas, dos mundos que no se tocan, y un solo coche que las cumple las dos.
Cómo no confundirlos nunca más
| Grupo B de la FIA | Grupo B de la DGT | |
|---|---|---|
| Qué es | Una categoría de competición | Una vía de tramitación administrativa |
| Cuándo | 1982-1986 | Vigente desde el RD 892/2024 |
| Quién lo define | La Federación Internacional del Automóvil | El reglamento español de vehículos históricos |
| Qué implica | 200 unidades homologadas y libertad técnica casi total | Informe de un STVH y matrícula histórica |
| Dónde se ve | En un rally de históricos | En el permiso de circulación |
Un truco para acordarse: el de la FIA lo compartes con el resto del mundo; el de la DGT solo existe en España. Si la conversación va de caballos y de tramos, es el primero. Si va de papeles, es el segundo.
Y si lo que tienes entre manos es el segundo, en vehículos históricos está explicado qué lleva cada procedimiento y en qué se diferencian. Para un caso concreto, en contacto lo miramos.
¿Lo tramitamos nosotros? Si lo tuyo es el Grupo B de los papeles: matriculación como histórico Grupo B, y Grupo A si el coche ya está matriculado aquí con la ITV en vigor.
Fuentes: para la parte administrativa, el Real Decreto 892/2024, de 10 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento de Vehículos Históricos (texto consolidado en el BOE), artículos 3, 4, 9 y 18. Para la parte deportiva, los reglamentos de homologación de la FIA de la época y la hemeroteca de la temporada 1986. Artículo divulgativo: no sustituye a la lectura de la norma ni al análisis de un caso concreto.

